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Siguen vivas bastantes costumbres
tradicionales en La Alberca, aunque no se
descubran a primera vista, ni en un viaje
rápido.
Un rito de difuntos, por ejemplo, tiene
cotidiana pervivencia: todos los días
al oscurecer, recorre el pueblo la esquila
de las ánimas, que lleva una mujer
que toca en todas las esquinas a la vez
que entona una salmodia por las almas del
Purgatorio:
«Fieles cristianos
acordémonos de las benditas almas
del
purgatorio
con un padrenuestro y un avemaría
por el amor de Dios»
Da tres toques con la esquila
y continúa con la salmodia:
«Otro padrenuestro
y otro avemaría
por los que están en pecado mortal
para que su Divina Majestad
los saque de tan miserable estado»
Hace sonar la esquila por
última vez dando otros tres toques
y continúa sin dejar de rezar, hasta
completar el recorrido. Mujeres voluntarias
la siguen, acompañando sus rezos
y sus cánticos.
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